La niña Louisiana Monserrat Arriechi Sánchez, de dos años, perdió la vida en su propia vivienda, en la comunidad José Félix Ribas, parroquia Chivacoa, municipio Bruzual, en un hecho que en un primer momento fue atribuido a un atragantamiento con una chupeta.
Según la versión de la madre de la menor, esta habría dejado a la niña en la habitación viendo televisión mientras aprovechaba para bañarse.
Al salir del baño y regresar al cuarto, se percató de que su hija estaba ahogada con una chupeta que consumía en ese momento.
De inmediato la trasladó hasta el Hospital Tiburcio Garrido, en Chivacoa, donde falleció tras su ingreso.
Fue el propio centro asistencial el que notificó a los detectives de la policía científica, dando así inicio a las investigaciones del caso.
Sin embargo, los resultados de la autopsia de ley, practicada por el Servicio Autónomo Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf), descartaron esa versión inicial.
Según el protocolo anatomopatológico, la causa real de la muerte de la menor fue un paro cardiorrespiratorio originado por una patología de base que ya padecía, y que habría comprometido su estado de salud hasta desencadenar el desenlace fatal.
Con los resultados forenses ya concluidos, funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) procedieron a cerrar el caso, catalogándolo formalmente como una muerte por causas naturales.
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