El 3 de enero, fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en una operación militar sin precedentes en Caracas. Casi diez meses después, ambos esperan en una cárcel de Brooklyn su juicio, fijado para el 1 de junio de 2027.
En Venezuela, el poder lo ejerce Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Maduro, que gobierna con el aval de la Casa Blanca.
Rodríguez asumió la presidencia interina y rápidamente reacomodó el gabinete: ascendió a hombres de su confianza.
Con el tiempo cambió más de una docena de ministerios y desplazó a figuras del círculo de Maduro. Ya no es el chavismo de Maduro, pero sigue siendo chavismo.
El respaldo de Washington se ha ido consolidando. El Tesoro estadounidense retiró esta semana las sanciones contra Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la presidenta encargada, a quien ya había excluido de la lista en abril. Jorge Rodríguez es el jefe negociador del chavismo, y el anuncio llegó horas antes de que arrancara la tercera ronda de diálogo.
Otros nombres de la época de Maduro siguen en funciones. Diosdado Cabello continúa al frente del Ministerio de Interior y Justicia, desde donde da a conocer detenciones en su programa semanal.
Los presos políticos
Cuando se aprobó la Ley de Amnistía en febrero, Foro Penal había contado 687 presos políticos. Con corte al 5 de octubre, la ONG contabilizó 322. De ellos, 182 son civiles y 140 militares, 152 están condenados y 170 siguen sin condena.
Es una cifra menor, pero no el fin del problema.
La Alianza por la Libertad de los Presos Políticos denunció que al menos 60 presos no reciben atención médica oportuna, y que 36 tienen boletas de excarcelación firmadas desde hace semanas y siguen en sus celdas. Familiares cumplieron nueve meses de vigilia frente a El Rodeo I, en Miranda.
El Gobierno niega que haya presos políticos y sostiene que son personas detenidas por delitos.
En el marco del diálogo se han liberado presos y desbloqueado portales de noticias que llevaban años censurados, aunque cientos siguen tras las rejas.
Elecciones sin fecha
La transición democrática que muchos esperaban sigue sin calendario. En septiembre, Delcy Rodríguez prometió ante la ONU que habrá elecciones, sin decir cuándo.
La mesa de diálogo entre Jorge Rodríguez y la delegación opositora de la Asamblea Nacional electa en 2015, que lidera Dinorah Figuera, abrió su tercera ronda el 14 de octubre.
El plan acordado tiene derechos políticos y civiles para octubre, reinstitucionalización del TSJ en noviembre y del CNE en diciembre. Figuera dijo que antes de que termine 2026 estarán listas las bases para avanzar hacia un proceso electoral.
La negociación tiene un tema de fondo: quién podrá ser candidato.
Figuera ha dicho que uno de sus objetivos es devolver el derecho a participar en elecciones a quienes han sido criminalizados, perseguidos o exiliados. María Corina Machado, inhabilitada y fuera de la mesa, sigue en Panamá y ha pedido elecciones presidenciales para julio de 2027.
El petróleo
El cambio más visible está en el crudo. Según los datos que el Gobierno entregó a la OPEP, la producción llegó en septiembre a 1,2 millones de barriles diarios, un 30,5 % más que en enero.
Caracas y Washington firmaron un acuerdo energético de 25 años, con ingresos proyectados de unos 209.000 millones de dólares pero expertos han criticado que las condiciones del convenio no favorecen al país.
Además, todavía la bonanza no ha llegado al ingreso de los hogares. La inflación de septiembre fue de 8,4 %, pero acumula 225,32 % en lo que va de año.
El salario mínimo sigue en 130 bolívares desde 2022 y el ingreso mínimo integral se sostiene en 240 dólares mediante bonos. Cedice calculó la cesta básica de septiembre en 974,48 dólares, lo que exige más de cuatro salarios integrales.
Qué cambió y qué no
Cambiaron la relación con Estados Unidos, la entrada de dólares y la presencia de Washington en la mesa política. Hubo excarcelaciones, algunos medios fueron desbloqueados y el petróleo se está reactivando.
Pero no cambió quién gobierna, ni que Venezuela sigue sin una fecha de elecciones, ni que quedan cientos de presos políticos. Tampoco mejoró el poder de compra de los venezolanos.
Las próximas semanas, con el diálogo en marcha, serán una prueba.
Se sabrá si la mesa se traduce en cambios concretos, como la liberación de presos con boletas firmadas, el regreso de los inhabilitados y una renovación del CNE, o si el respaldo de la Administración Trump termina por consolidar a un chavismo que, sin Maduro, todavía conserva el control.
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