El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, aseguró que el dólar se consolidará como la moneda central del comercio de la «nueva Venezuela», en el marco de una estrategia más amplia de la administración Trump para reforzar la hegemonía del dólar frente a los países que durante años operaron al margen del sistema financiero occidental.
«La nueva Venezuela va a facturar en dólares. Están regresando al sistema del dólar», afirmó Bessent.
«Estuvieron sancionados, no podían operar en dólares. Ahora el dólar va a ser el eje central de su comercio. Estaban vendiendo petróleo con descuento a China y no recibían dólares», señaló el funcionario.
Venezuela: del aislamiento financiero a la reintegración
Las declaraciones de Bessent se enmarcan en el proceso de reintegración de Venezuela al sistema financiero internacional, impulsado tras la captura y deportación a Nueva York del exlíder venezolano Nicolás Maduro en enero de 2026.
Desde entonces, el Tesoro ha avanzado en el levantamiento de sanciones al sector petrolero venezolano y ha explorado la movilización de cerca de 5.000 millones de dólares en Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI que Venezuela tenía congelados, con miras a apoyar la reconstrucción de su economía.
El propio Bessent celebró previamente la decisión del FMI de reanudar sus relaciones con Venezuela, calificándola como un paso importante que puede beneficiar al pueblo venezolano.
Irán, Rusia y la estrategia global del dólar
Bessent fue más allá del caso venezolano y trazó una visión geopolítica más amplia.
«En las negociaciones con Irán estamos viendo que los iraníes también facturarán en dólares», afirmó.
Y añadió que, una vez concluya el conflicto entre Rusia y Ucrania, espera que Moscú quiera reincorporarse al sistema del dólar:
«Rusia querrá volver, porque el dólar es nuestra liquidez, nuestros mercados de capitales, su profundidad y amplitud. Todo el mundo quiere estar aquí».
El secretario vinculó el estatus de moneda de reserva del dólar directamente con la capacidad de presión que otorgan las sanciones y los requisitos de facturación en dólares, citando los casos de Irán y Venezuela como ejemplos de esa palanca de influencia.
Para Bessent, la supremacía del dólar no es un hecho consumado que se sostiene solo, sino un activo que debe defenderse activamente.
«El dólar nunca ha dejado de ser el eje del sistema monetario global, pero lo estamos reforzando. No debemos ser tímidos a la hora de ejercer ventajas donde las tenemos», sostuvo.
El funcionario identificó la dominancia del dólar como uno de los cinco pilares centrales de la estrategia económica de Trump, junto con la fabricación doméstica, la reciprocidad comercial, el liderazgo en inteligencia artificial y la participación accionaria de los ciudadanos estadounidenses.
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