La infertilidad es reconocida mundialmente como una enfermedad que afecta a la salud reproductiva, se estima que el 17.5% de los adultos jóvenes la padecen, lo que representa 1 de cada 6 personas en el planeta.
En Latinoamérica es muy común ver familias numerosas, madres y padres jóvenes e incluso abuelos de 35 años, que el consejo en la adolescencia sea la prevención del embarazo, lo que nadie dice o para lo que nadie se prepara es la infertilidad.
“La infertilidad es uno de los retos de salud pública más ignorados de nuestro tiempo y constituye un importante problema de equidad a nivel mundial, millones de personas afrontan este camino solas, sin poder acceder a la atención por el precio elevado, empujadas hacia tratamientos más baratos cuya eficacia no ha sido demostrada, u obligadas a elegir entre sus esperanzas de tener hijos y su seguridad financiera ”, afirmó el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En Venezuela es algo inusual saber de personas con este tipo de diagnóstico y más aún conocer que en el país existen especialistas en fertilidad y el avance médico que ofrecen para este tipo de patologías.
Según el doctor Juan Carlos Dupuy, ginecólogos obstetra; especialista en fertilidad, Explica “Es normal que muchas parejas tarden en concebir, pero si ya ha pasado un año sin éxito es importante considerar que podría haber una causa de infertilidad, existen tratamientos de baja y alta complejidad, las parejas deben acudir a un especialista, un diagnóstico temprano puede evitar frustraciones y abrir un abanico de opciones. Un equipo médico especializado en la fertilidad es el indicado para guiar en las pruebas y un tratamiento correcto para descubrir las causas y encontrar soluciones personalizadas”.
La infertilidad se manifiesta de muchas maneras, en las mujeres con ciclos menstruales irregulares, fuertes dolores durante el período; siendo esto los síntomas los más evidentes, sin embargo, en algunos casos se presentan señales imperceptibles como valores hormonales altos o bajos que en ocasiones se le atribuyen al hecho de ser mujeres sensibles y emocionales, enfermedades de la tiroides que afectan el sistema anímico o la salud emocional, presencia de bocio o nódulo, lo que hace que en algunos casos el ser humano no sospeche nada sobre lo que pasa en su interior. El cuerpo humano da señales que son ignoradas.
En cambio, en hombres se puede evidenciar por causas que no generan malestar físico, entre los cuales están: oligozoospermia que es la concentración baja de espermatozoides, azoospermia cuando no hay ningún espermatozoide vivo, también se registra la asrenozoospermia que es poco movimiento de los espermatozoides y la teretozoospermia que se trata de problemas en la estructura del espermatozoide, otros factores que inciden pueden ser varicocele y el estilo de vida.
Ahora bien, si poco se habla de la enfermedad, menos se escucha sobre el impacto en la Salud Mental de quienes lo padecen y del juicio que presentan ante una sociedad que culturalmente respalda el cumplimiento moral de la descendencia numerosa y a temprana edad.
Ana y Calvin Ordóñez, una pareja joven de Maracaibo, explicaron que antes de conocer su diagnóstico cambiaron 5 veces de médicos, puesto que ninguno tenía un dato específico de lo que estaba pasando en su salud reproductiva “fue un proceso duro, años de no encontrar nada y de escuchar que todo estaba bien en mi cuerpo y de yo sentir que algo pasaba, así fueron pasando los años porque confiamos tanto en los profesionales de la salud y en un abrir y cerrar de ojos pasaron 7 años. En enero del 2025, Obtuvimos el diagnóstico, una explicación de porqué tantos dolores en mi cuerpo y tantas alteraciones en mi estado emocional, fue un impacto mental grandísimo, habían condiciones físicas que no estaban permitiendo que fuéramos padres. Un nódulo tiroideo, alteraciones en los niveles hormonales, baja reserva ovárica, un diagnóstico de ansiedad y en mi esposo con baja calidad y poca cantidad espermática”. Así como esta historia hay muchas, que por miedo a ser juzgados prefieren no contarla.
El 28 de noviembre del 2025, la OMS realizó una convocatoria para todos los países para que los centros hospitalarios se les garanticen a los ciudadanos en edad reproductiva, el derecho al servicio de asistencia médica en materia de fertilidad, que sea igualitaria asequible y segura, a través de su primera “Directriz mundial para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de infertilidad” a nivel mundial las solicitudes de atención en salud reproductiva va en crecimiento y es un servicio médico muy limitado.
En Venezuela específicamente en el estado Zulia, los pacientes manifiestan que los tratamientos y pruebas tienen costos muy elevados, en el país no hay asistencia médica gratuita para estos casos. Un estudio por ejemplo del perfil tiroideo oscila entre los 80 y 75 dólares, mientras que un ecograma transvaginal tiene un precio de 50$, un estudio de seminograma tiene un valor de 35 $, por otra parte, los tratamientos como la inseminación artificial, tienen costo va desde 500 a 1,000 $, si la paciente requiere semen del banco para el tratamiento el costo tendría un incremento que va entre los 300 y 1,000 $, estos precios incluyen el medicamento. Ahora bien, si los pacientes requieren la fecundación IN VITRO y microinyección espermática, tienen un valor en dólares de 4,000.a 12,000 sin incluir la medicación, si para el tratamiento se requiere utilizar óvulos de donantes o semen del banco el costo aumentaría entre 300 $ a 3000 $, todo esto varía según el diagnóstico del paciente.
Ana, manifiesta que su tratamiento tiene una primera fase, en la cual se evaluará el estado de sus órganos reproductivos, niveles hormonales, una evaluación psicológica para ayudarlos en este proceso, también debe practicarse una intervención quirúrgica para la extracción de miomas uterinos, agrega que ciertamente el tratamiento tiene altos costos que hacen que sea un poco lento el proceso, sin embargo mantienen una fe inquebrantable, un apoyo incondicional y ahora están bajo supervisión médica correcta y especializada.
Las parejas que experimentan esta enfermedad, pagan un alto precio y son condenados en la sociedad. Las personas en su entorno predican un discurso motivacional, recomiendan remedios naturales como si fueran pociones mágicas, otros simplemente suponen como si todo dependiera de ellos, aquellos que no tienen ni un grano de humanidad, los que preguntan ¿Y para cuándo los hijos?, ¿así como vas tus hijos jugarán con mis nietos? ¿qué esperas que no tienes hijos? lanzando una carga más pesada en los hombros de aquellos que emocionalmente están quebrantados en estos momentos, es imposible medir el grado de imprudencia y poca empatía del prójimo.
La infertilidad es una carrera en contra del tiempo
Científicamente está comprobado, que a partir de los 35 años en mujeres con fertilidad estándar la posibilidad de embarazo por ciclo es de aproximadamente de 15% a 20%, en consecuencia, cuando hay un diagnóstico de infertilidad esta cifra disminuye de manera rápida por debajo de un 5% mensual depende el caso.
Cuando el matrimonio está transitando por estas sendas en muchos casos, suele ser solitario y muy doloroso donde se evitan los eventos sociales, las consultas psicológicas, sumergiéndose en depresión y ansiedad por lo incierto, un camino donde las mujeres y hombres se pierden y abandonan sus hogares creando surcos del dolor.
El amor, la empatía, el respeto y la prudencia son valores que la sociedad, en definitiva ha perdido y hacen que el sentimiento de culpabilidad crezca como una raíz de amargura. Cuando se desea tener un hijo y no se logra concebir, esta complejidad trae consigo un golpe emocional que muchas personas consideran irreparable, planes del futuro rotos, intentos fallidos de tratamientos, que en la mayoría de los casos sin ayuda psicológica especializada son difíciles de afrontar.
Ante este escenario de dificultad para tener hijos, la pareja debe consolidar una excelente comunicación y grado de confianza. Es un ciclo en la vida de jóvenes adultos, que desean cumplir el sueño de tener una familia y el miedo de pensar que no podrán, es un desafío que los acompaña en este proceso, los hace vivir una montaña rusa de emociones. Es importante que en estas luchas mentales sepan que no están solos, deben crear una red de apoyo con familiares, amigos, profesionales de la salud y psicólogos que lo ayudarán a afrontar este reto que les ha tocado vivir.
Redacción: Angie Cabrera | Reportaje Especial de Salud
