Los reportes de los periodistas acreditados que lograron acceder a la sala del juez Alvin Hellerstein este jueves coinciden en una descripción física que marca un cambio notable en el Nicolás Maduro bajo custodia.
El depuesto dirigente compareció ante el tribunal de Manhattan mostrando un aspecto con más canas de las que solía lucir en sus apariciones en Caracas, y una contextura física más delgada tras meses de reclusión en el sistema federal de los Estados Unidos (EE. UU.).
A diferencia de sus intervenciones televisadas en Venezuela, Maduro mantuvo una actitud «menos desafiante».
Durante la hora y media que duró la sesión, el acusado permaneció sin esposas dentro de la sala, vistiendo el uniforme reglamentario y utilizando audífonos para la traducción simultánea.
Según los testigos presenciales, Maduro limitó su interacción verbal al mínimo estricto, pronunciando únicamente dos palabras en inglés al inicio de la jornada:
«Good morning» (Buenos días).
Los cronistas judiciales destacaron que el lenguaje corporal de Maduro reflejaba una mayor sobriedad.
Mientras su equipo legal debatía sobre la Sexta Enmienda y la imposibilidad de utilizar fondos del Estado venezolano para pagar sus honorarios, el acusado permaneció sentado en silencio, observando fijamente los procedimientos.


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