Las gigantes energéticas BP y Shell han iniciado formalmente los trámites ante el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos (EE. UU.) para obtener licencias que les permitan explotar yacimientos de gas natural compartidos entre Venezuela y Trinidad y Tobago.
La información fue confirmada este miércoles 28 de enero de 2026 por el ministro de Energía trinitense, Roodal Moonilal, quien destacó que estos proyectos son vitales para abastecer las plantas de Gas Natural Licuado (GNL) del Caribe y fortalecer la seguridad energética regional.
Las solicitudes se centran en los yacimientos Loran-Manatee y Cocuina-Manakin, ubicados en la frontera marítima de ambas naciones.
En el caso del campo Loran-Manatee, que posee reservas estimadas en 10 billones de pies cúbicos de gas, Shell busca la autorización para operar en la porción perteneciente a la Plataforma Deltana venezolana.
Por su parte, BP lidera los esfuerzos para el desarrollo del campo Cocuina-Manakin, un proyecto que ha estado paralizado debido a las sanciones internacionales que han pesado sobre la industria de hidrocarburos en Venezuela.
Este movimiento corporativo coincide con la nueva política de «máxima presión» y negociación de la administración de Donald Trump, la cual busca asegurar el control de los recursos energéticos en el hemisferio occidental tras la captura de Nicolás Maduro.
El gobierno de Trinidad y Tobago ha manifestado su respaldo total a estas solicitudes ante la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), confiando en que la actual apertura diplomática con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, acelere el otorgamiento de los permisos necesarios para iniciar la producción comercial en este 2026.
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