La incertidumbre reina en gran parte de la comunidad venezolana residente en países como Argentina, Chile y Perú, preocupados por el cierre de embajadas tras la expulsión de diplomáticos por el gobierno de Nicolás Maduro.
En Perú, segundo país receptor de venezolanos en Sudamérica, donde viven más de un millón y medio de migrantes; la noticia del cierre de la embajada de Venezuela en Lima el pasado martes 30 de julio, generó temor entre los ciudadanos que esperaban por un trámite.
Entre ellos está Estefany Labrador, de 25 años, quien junto a su pareja tramitó su pasaporte hace dos meses por un monto de 316 dólares. La venezolana tenía cita para retirar su documento el próximo 15 de agosto, pero ahora con el cierre queda en un limbo.
“Me asusté bastante cuando me enteré del cierre de la embajada, porque me faltaba muchísimo para retirar mi pasaporte y esto solo significa que voy a perder el proceso», dijo la joven en entrevista telefónica para la Voz de América.
«Cuando me enteré me puse a ver noticias sobre la embajada de Venezuela en Perú, me metí en grupos de venezolanos en Perú para saber qué decían y el martes 30 de julio fuimos a la embajada porque nos enteramos que estaban entregando pasaportes”, añadió.
Labrador acudió a la embajada junto a su pareja y permaneció en una larga cola, en la que afirma que había más de 1.000 personas, con la esperanza de recibir su documento. Sin embargo, a las 6:00 pm en la embajada comunicaron que ya no entregarían más documentos, lo que generó el malestar de los inmigrantes que permanecían en fila.
“Eso (la situación) fue un desastre, no recibimos respuestas. Mi pareja y yo nos fuimos porque estábamos cansados y sabíamos que eso no iba a llegar a nada. Estamos decepcionados porque sabemos que de no recibir el pasaporte voy a perder ese dinero porque un reembolso es bastante improbable”, destacó.
Hasta ahora no han recibido respuesta sobre su situación por parte de ninguna autoridad. Solo conoció a través de los medios de comunicación peruanos que una oenegé podría hacerse cargo de los pasaportes que restan por entregar.
Labrador comentó que su intención al tramitar el documento era visitar su país natal Venezuela, al que no viaja desde 2017. “Volver a casa era una gran ilusión para mí y ahora ese sueño está un poco lejano”, aseguró.
En Perú, también está la venezolana Germary Salas, de 22 años de edad, quien tenía previsto visitar su país a principios de septiembre. Su pasaporte está vencido, así que esperaba viajar con un salvoconducto y renovar el documento directamente en Venezuela. No obstante, el cierre de la embajada pausó los planes.
“No había solicitado la renovación porque hace un año era muy complicado sacar el pasaporte, tardaban en darte la cita más de seis meses (…) La noticia del cierre de la embajada fue una sorpresa (…) En ese momento la gente se volvió loca, gente que tenía citas pautadas desde hace meses llegó a la embajada a reclamar, porque pagaron y tenían la cita el próximo mes o en las semanas próximas, ahora ya no saben qué va a pasar con eso”, explicó.
En su caso, Salas cuenta que no adelantó el trámite porque tenía que solicitar el salvoconducto exactamente un mes antes de su viaje, de otra forma el sistema no le permitiría hacerlo. Sin embargo, ahora con el cierre de la embajada venezolana en Lima no hay respuesta alguna.
La joven pide a las autoridades llegar a un acuerdo para solucionar la situación que mantiene en vilo a muchos venezolanos.
“Pienso que deben solventar, se entiende el problema que hay entre ambos países por el tema de las elecciones, pero que alguna embajada se haga cargo o Migración se ponga de acuerdo con una ONG para que la gente no se quede varada acá. El no tener ningún servicio consular impide que las personas puedan sacar pasaportes, actas de nacimientos o apostillar documentos Es como estar paralizados dentro del país”, menciona.
Con información de Tal Cual

