La Asamblea General de la ONU vivió este martes uno de sus momentos más tensos del año.
Durante el debate sobre el embargo de Estados Unidos a Cuba, el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, y el embajador estadounidense, Mike Waltz, protagonizaron un cruce de acusaciones que terminó en gritos y golpes sobre las mesas.
El altercado estalló cuando Waltz, ya en pleno discurso, arremetió contra Fidel Castro y contra el sistema político cubano.
Aseguró que el exmandatario envió a miles de homosexuales, cristianos y afrocubanos a campos de concentración.
La delegación de la isla comenzó entonces a golpear los escritorios e interrumpió la sesión.
Rodríguez se dirigió a gritos hacia la tribuna y exigió al presidente de la Asamblea, Khalilur Rahman, que llamara al orden al diplomático estadounidense.
Según el canciller, Waltz atentaba contra la dignidad del pueblo y del Gobierno de Cuba. Rahman llegó a advertir que podría suspender la sesión.
Rodríguez calificó las palabras de Waltz como parte de un circo mediático y de campaña electoral, y cuestionó además su desempeño en la ONU y en el Consejo de Seguridad.
La tensión venía en aumento. El lunes 19, Waltz encabezó en la sede del organismo un acto con expresos políticos y activistas cubanos, entre ellos José Daniel Ferrer y Luis Manuel Otero Alcántara.
Según Ferrer, diplomáticos de la isla increparon a los asistentes.

