Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, se declararon no culpables este jueves ante un tribunal federal de Manhattan.
La nueva acusación les imputa haber conspirado para torturar a opositores políticos.
La audiencia se celebró ante el juez federal Alvin K. Hellerstein, para responder a una acusación sustitutiva que añade cargos al caso por narcoterrorismo y conspiración.
Los cargos ahora incluyen conspiración para cometer tortura, que abarca a ciudadanos estadounidenses, y narcoterrorismo, ampliado también a Flores, a quien antes no se le imputaba.
A ello se suman la conspiración para exportar cocaína a Estados Unidos y los delitos de uso y posesión de ametralladoras y artefactos destructivos.
Según la acusación, Maduro supervisó un sistema violento en el que las víctimas eran golpeadas, asfixiadas y sometidas a descargas eléctricas.
Se le atribuye haber recomendado personalmente los métodos, haber recibido actualizaciones sobre el trato a víctimas concretas y haber amenazado con matar al hijo de un preso como forma de tortura psicológica.
A Flores, la Fiscalía le atribuye participación en decisiones sobre el trato a los detenidos.
La fiscalía sostiene que miles de venezolanos sufrieron persecución, arrestos, torturas y asesinatos a manos de personas que actuaban bajo el auspicio del Estado, con el fin de mantener a Maduro y Flores en el poder.
El período abarcado va de 1999 a 2025. Las denuncias de tortura se remontan al ascenso de Maduro al poder en 2013.
De ser hallados culpables, ambos enfrentarían una pena mínima obligatoria de 50 años de prisión.
Algunos de los cargos contemplan hasta cadena perpetua.
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