Cilia Flores, de 69 años, asistirá este jueves 8 de octubre a una audiencia en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, donde su defensa volverá a pedir que se le conceda libertad bajo fianza y se le traslade a arresto domiciliario mientras avanza el proceso.
La sesión, a cargo del juez Alvin Hellerstein, se centrará solo en esa decisión: si permanece en el centro de detención de Brooklyn o espera el juicio fuera de prisión.
Los argumentos de la defensa
Los abogados sostienen que su salud cardíaca se ha deteriorado de forma progresiva desde que fue detenida.
En sus escritos señalan que Flores ha sufrido taquicardia ventricular y un episodio de opresión en el pecho que duró unos 30 minutos, además de una pérdida de más de 10 kilos y de dos piezas dentales.
También alegan que no ha recibido un tratamiento inyectable que debía aplicársele de manera periódica.
Según la defensa, los médicos del penal le recomendaron un cateterismo cardíaco, pero ella ha pospuesto el procedimiento hasta tener garantías de una recuperación adecuada fuera de la cárcel.
Los abogados afirman que el entorno actual, donde comparte unidad con más de 40 reclusas, no es apto para ello.
Para respaldar la petición, plantearon un esquema de vigilancia estricto: confinamiento en una residencia privada, salidas solo con autorización previa de los servicios de supervisión previa al juicio y registros sorpresa del domicilio, con equipo de seguridad y un representante de esa oficina.
El memorando de 23 páginas con esta solicitud fue presentado el 9 de septiembre.
La postura de la Fiscalía
Los fiscales rechazan el pedido.
Afirman que Flores enfrenta la posibilidad real de pasar el resto de su vida en prisión y que presenta un riesgo de fuga extremo, por su falta de vínculos con Estados Unidos y su presunto acceso a recursos económicos considerables.
Advierten además que podría intentar intimidar a testigos a través de coconspiradores que siguen en libertad en Venezuela.
La acusación también sostiene que la propia Flores «creó una dificultad médica» al rechazar los diagnósticos que se le han sugerido.
A su juicio, no existen condiciones de libertad que protejan a la comunidad y garanticen su comparecencia.
Flores fue capturada junto a Maduro en enero de 2026 y ambos se declararon inocentes.
Ella enfrenta cargos por conspiración para importar cocaína y delitos relacionados con armas; Maduro afronta además un cargo de conspiración de narcoterrorismo.
En noviembre está prevista otra audiencia, en la que se tratarán los reclamos de inmunidad soberana, y el juicio está fijado para el 1 de junio de 2027.
Un abogado venezolano consultado en septiembre explicó que, aunque la última palabra la tiene el juez, un acuerdo previo entre la defensa y la Fiscalía suele pesar en este tipo de decisiones.
Sigue al director de Alertas 24 en X para recibir más contenido relevante al instante:

