A solo diez días de haber asumido la titularidad del Ministerio del Poder Popular para la Defensa, el general en jefe Gustavo Enrique González López ha iniciado una reestructuración profunda que marca una ruptura con la gestión de su antecesor, Vladimir Padrino López.
Según reportes de Infobae, los cambios no son solo estéticos en la identidad visual del despacho, sino que apuntan a una transformación operativa orientada a una Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) más administrativa y con una menor carga ideológica en su comunicación interna.
Una de las primeras medidas físicas de este viraje ha sido la eliminación de las barricadas en los accesos al Fuerte Tiuna y la reducción de restricciones en las alcabalas de seguridad.
Bajo el argumento institucional de que «no estamos en guerra con nadie«, el nuevo ministro busca proyectar una imagen de normalidad y apertura en las principales instalaciones militares del país, distanciándose de la retórica de confrontación previa.
Retorno a los cuarteles y revisión de comisiones de servicio
La medida más significativa y que ha generado mayor expectativa en el seno del oficialismo es la orden de revisar al personal militar en comisión de servicio.
Según Infobae, González López ha instruido el retorno inmediato a las unidades tácticas y cuarteles de oficiales y tropa profesional que actualmente se encuentran asignados a diversos organismos de la Administración Pública.
Asimismo, el ajuste alcanza los dispositivos de protección de las altas esferas del poder.
Se habría ordenado una auditoría rigurosa del personal militar destacado como escolta de autoridades, diputados y dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
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