La tensión en el Medio Oriente ha escalado a niveles críticos tras el reciente comunicado emitido por la misión diplomática de Irán ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
En una misiva oficial dirigida al Consejo de Seguridad, el gobierno iraní fijó postura sobre las crecientes amenazas de una intervención extranjera en la región.
El representante permanente del país ante el organismo, Amir Saeid Iravani, fue el encargado de formalizar la advertencia.
En el documento, la delegación iraní enfatizó su deseo de evitar un conflicto a gran escala, pero subrayó su preparación para el combate.
«La República Islámica de Irán ha declarado reiteradamente, al más alto nivel, que no busca ni tensión ni guerra y que no iniciará ninguna guerra. Sin embargo, en caso de que sea objeto de una agresión militar, Irán responderá de manera decisiva y proporcional, en ejercicio de su derecho inherente a la legítima defensa, en virtud del Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas», reza el texto firmado por Iravani.
Según se lee en la misiva, en caso de un ataque, «todas las bases, instalaciones y activos de la fuerza hostil en la región constituirían objetivos legítimos en el contexto de la respuesta defensiva de Irán».
Finalmente, el comunicado advierte que, de iniciarse una acción bélica, «Estados Unidos asumiría la responsabilidad plena y directa de cualquier consecuencia impredecible e incontrolada».
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