Este martes 3 de febrero de 2026 se cumple exactamente un mes desde la captura de Nicolás Maduro, un evento que transformó radicalmente el panorama institucional del país.
Tras su traslado inmediato a suelo estadounidense, Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, permanecen recluidos bajo estrictas medidas de seguridad en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en la ciudad de Nueva York, enfrentando un proceso judicial que ha captado la atención de la comunidad internacional.
Durante su primera comparecencia ante el tribunal federal de Manhattan, celebrada el 5 de enero, la pareja se declaró «no culpable» de los cargos presentados por la fiscalía.
Maduro enfrenta cuatro acusaciones graves, entre las que destacan conspiración para el narcoterrorismo y posesión de ametralladoras, mientras que Flores es señalada por conspiración para la importación de cocaína.
En dicha audiencia, presidida por el juez Alvin K. Hellerstein, Maduro se autodefinió como un «prisionero de guerra», alegando que su detención fue un acto ilegítimo que vulneró la soberanía de su país.
Aunque originalmente se había programado una nueva vista judicial para el 17 de marzo, el fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York, Jay Clayton, solicitó formalmente este lunes retrasar la audiencia hasta el 26 de marzo de 2026.
El Ministerio Público argumentó que requiere más tiempo para organizar el complejo volumen de pruebas y testimonios acumulados en este primer mes de investigaciones.
Aquella operación marcó el inicio de un Gobierno Encargado que hoy lidera la presidenta Delcy Rodríguez.
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